En los últimos años me he dedicado a estudiar cómo avanza el ciclo de una empresa. He entendido que ninguna empresa es igual porque he aprendido a interpretarlas no como vehículos generadores de dinero, sino como personas.
Me explico mejor: una empresa es una extensión de quien o quienes la fundaron y construyeron sus cimientos, por lo que para entender una empresa hay que aprender a entender a las personas.
¿Por qué el "blindaje" ya no funciona?
Seguramente, has escuchado sobre "protección legal" o "blindaje" quizá en estos correos, en las redes sociales o en el speech de tu asesor de empresa.
Esto se repite tanto porque es necesario, pero déjame decirte que ya no está funcionando y no porque las estrategias no funcionen, sin duda que sí, pero cuando se buscan implementar, se pasa por alto el detalle de que una estrategia legal o fiscal es como una casa, y cada persona o cada familia necesita y quiere una casa distinta.
Lo anterior depende de diferentes cosas como: número de integrantes, de la zona que más frecuenten, si es temporal, si buscan vivir ahí para siempre y luego heredar el inmueble a los descendientes. Lo mismo pasa con las estructuras empresariales: han dejado de funcionar porque quienes las implementan han olvidado que una estrategia de protección legal o una estrategia fiscal para una empresa es igual a una casa para una persona — se deben entender muy bien los requerimientos, necesidades, intereses y la etapa de crecimiento en la que el objetivo se encuentra.
Cada empresa necesita una casa distinta
De ahí que no es lo mismo vender una casa para alguien que está soltero, quizá alguien que se ha divorciado y sus hijos son adultos, a una pareja de recién casados que busca construir una familia. Así las empresas: un emprendedor que está lanzando su producto o servicios al mercado, está aprendiendo a organizarse y tiene distintos objetivos que una empresa transgeneracional cuya dirección está en manos de una segunda o tercera generación y su interés es preservar el patrimonio y tener una capa de protección bien fuerte porque en cualquier momento se van a requerir cambios para seguir siendo competitivos.
Dicho lo anterior, parecería que tal interpretación es obvia; sin embargo, no lo es.
La realidad de los emprendedores y las empresas consolidadas
Te diré que yo he visto emprendedores preguntándose:
¿Cuándo será el momento de constituir una sociedad?
Porque saben que les da formalidad y su patrimonio deja de estar expuesto como lo está cuando tienes un negocio y eres persona física.
Y he visto empresas multinacionales que se rehúsan a optar por estrategias más robustas porque lo ven como un "gasto innecesario".
La realidad en ese punto es que la protección patrimonial sin duda es una inversión, por 2 cosas indispensables:
La exposición crece con tu empresa
Una empresa multinacional (que no solo vende en su país de origen sino que también exporta sus bienes o servicios) está expuesta a un mercado más amplio. Con ello las probabilidades de problemáticas aumentan y con ello la línea de privacidad es más delgada: más gente te conoce, más empresas te piden tu documentación, etc.
De ahí surge la necesidad de ser más "precavido" con construir un muro más grueso alrededor de los socios, para que antes de que los mismos se vean afectados, se tengan que "derribar" los muros que tienen a su alrededor, que, claro, no es nada fácil.
La sucesión empresarial: el reto generacional
Si la empresa ya está en manos de la segunda o una tercera generación, es porque el producto o servicio es bueno y porque se ha hecho un gran trabajo para su crecimiento. Sin duda el valor del negocio es importante y no me quedaría duda de que la intención sea que siga manejándose por las siguientes generaciones. Por lo que cuando se tiene un plan de sucesión empresarial, se garantiza la continuidad de la empresa, porque yo preguntaría:
¿Y si la siguiente generación no quiere dedicarse al negocio?
¿Qué pasaría? Si no se estructura un proceso de venta de acciones, podría complicarse la operación.
Las empresas quiebran por dos cosas
Un mentor hace un tiempo me dijo:
"Las empresas quiebran por dos cosas: la primera, porque el negocio se quedó sin lana. La segunda, porque se pelearon los socios."
Cuánta razón tenía. Como dije, las empresas son las personas, y si sus estrategias no están hechas a su etapa de crecimiento, a sus necesidades presentes, a sus objetivos a un mediano y largo plazo, al giro de la empresa y a qué tanto están expuestas, ninguna estrategia de "protección" o "blindaje legal" va a funcionarte.
Aprende más sobre las etapas de crecimiento
He hecho una clase sobre lo que necesita cada negocio según su etapa de crecimiento. Quizá podría interesarte saber más de ello. Te dejo el link de mi canal de YouTube aquí.
Nos vemos.
Licenciada Fernanda Elizabeth Ortiz Casillas